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OpiniónCésar Augusto Rangel

México y Estados Unidos: perspectivas sobre el impacto de un posible replanteamiento de la política energética regional

Por: César Augusto Rangel

El miércoles 9 de noviembre, tras conocerse la victoria electoral del candidato Republicano, Donald Trump, el titular de la secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens ofrecieron una conferencia de prensa conjunta en donde aseguraron que pese a la inestabilidad futura en la política regional de México en América del Norte, el país contaba con elementos suficientes para mantener su estabilidad económica y no verse perjudicado por los posibles cambios comerciales en la relación con los Estados Unidos. Meade Kuribeña aseguró que el PEMEX y su Plan de Negocios era uno de los pilares de la fortaleza fiscal y una prueba de la estabilidad que se lograría en el mediano plazo.

Una semana antes, el director general de Petróleos Mexicanos, José Antonio González Anaya, presentó el esperado Plan de Negocios 2016-2021 (PDN)1. Las expectativas sobre este fueron grandes, especialmente bajo el contexto actual de la crisis financiera que enfrenta la Empresa Productiva del Estado (EPE) y de su papel en la implementación de la Reforma Energética.

González Anaya destacó el contexto, la relevancia de la empresa y su responsabilidad fiscal e industrial bajo su rol estatal: un régimen fiscal especial, precios regulados, garantías de abasto, regulación asimétrica transitiva y su papel como el mayor contribuyente del Estado. Cabe recordar que en agosto de 2014 entró en vigor la nueva Ley de PEMEX enfocada en adecuar la estructura corporativa de la empresa conforme a los principios establecidos en el artículo 3° de desarrollo económico, industrial y comercial dirigidos en generar valor económico rentable al Estado.

Para tal fin, la meta inicial de la gestión de Anaya se ha centrado en estabilizar las finanzas de la empresa que tras la volatilidad del mercado internacional sufrió importantes consecuencias en sus balances financieros.

Operativamente centra sus planes en instrumentos de mayor apertura e interacción: alianzas, asociaciones, así como la priorización de proyectos con alta rentabilidad y la migración de los menos eficientes después de impuestos. La primera medida de ajuste es un recorte por 35 mil mdp en 2016 enfocado en renegociación de contratos, optimización de mano de obra y reducción de gastos administrativos. La carga fiscal asumida plantea que muchos de sus proyectos en curso sean calificados como no eficientes y eventualmente migrados a licitaciones. El PDN de PEMEX sigue la lógica que la reforma estableció como medio: una mayor interacción con la IP para concretar proyectos detenidos, o para incentivar planes mayores enfocados en facilitar un proceso industrial prioritariamente enfocado en la inversión privada.

Esta inversión ha provenido mayormente de industrias multinacionales, especialmente en aquellas necesarias de grandes inversiones y experiencia en actividades que por su propia naturaleza requieren diversos mecanismos conjuntos que incluso en las bases de licitación son exigidos para concursar por estas licitaciones en una etapa de precalificación.

Con estas medidas generales, más las planteadas por cada empresa productiva subsidiaria PEMEX proyecta alcanzar su estabilidad financiera en 2019-2020 en cuyo caso, y si no se modifican en su favor criterios fiscales, habrá abandonado varios de sus negocios con la finalidad de reducir su carga financiera.

Luego de que la noche del 8 de noviembre el candidato republicano, Donald Trump, ganara la elección presidencial en los Estados Unidos, la recuperación de PEMEX y la implementación de la Reforma Energética tienen frente sí un potencial escenario que perjudicaría muchos de los planeas que ya están en curso o están contemplados en diferentes documentos.

Parece no existir duda que, al contexto inestable de los precios del barril de petróleo internacional, a México se sumará la complejidad del relevo electoral en los Estados Unidos, cuyo presidente electo ha advertido constantemente su intención por contraer agresivamente el comercio entre la región de América del Norte, especialmente con México.

Este nuevo escenario plantea dos áreas de mayor sensibilidad: el impacto sobre el sector industrial y las implicaciones económicas sobre las finanzas públicas.

Actualmente más del 60% del consumo de gasolinas en México proviene de importación, entre la cual, 80% se compra a refinerías de los Estados Unidos. La industria petroquímica por su parte, importa el 70% del consumo local por la vía del TLCAN2; Miguel Benedetto, director general de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) ha lamentado que aunque el país ha incrementado su consumo de 18 mil millones de dólares a 37 mil mdd en la última década, esta oportunidad de negocio no se haya traducido en inversiones en producción local3. La planeación en este rubro ha sido sistemáticamente reducida pues, conforme al PDN de PEMEX pude inferirse que la reducción presupuestaria de Pemex-Transformación Industrial (PEMEX-TRI) impacte mayormente en petroquímica sin que previamente se garantice un plan eficiente de producción privada. Del mismo modo, la reducción del gasto en refinación bajo las mismas condiciones y dependiente solo de importaciones regionales incrementa el margen de incertidumbre frente al escenario político actual.

En exportaciones de petróleo crudo, el 80% es dirigido a los Estados Unidos, que en la actualidad, y derivado del exceso de oferta global, no tendría problemas en disminuir o reemplazar tal abasto como una medida política hostil para perjudicar la relación comercial con México. A nivel estratégico sería un error mayúsculo dificultar la importación desde México atendiendo a esta condición inmediata de sobreoferta, especialmente considerando que solo la norteamericana ExxonMobil se encuentra en las 10 principales petroleras por producción y tomando en cuenta que aun con la crisis actual PEMEX cerró 2015 como el número ocho y en 2004 alcanzó el 3er sitio con la producción de Cantarell. Perjudicar la relación en ese sentido es casi improbable, aunque el dato de exportaciones y sobreoferta global parezca determinante visto fuera de contexto.

Relación Comercial Energética
México  

 

Estados Unidos
80% del crudo de exportación se vende a EU México es su tercer principal abastecedor de crudo
70% del consumo local de petroquímicos proviene de EU Diversos negocios de exportaciones de gas y petroquímicos a México
80% de las gasolinas de importación vienen de EU. Ingresos aprox. por 10.5 mil mdd anuales en venta de gasolinas a México
Infraestructura gasera transfronteriza Planes de desarrollo conjunto en el Golfo de México.
PEMEX 8° productor en 2015. ExxonMobil 7° productor en 2015.
*Elaboración propia

Mapa Gas Natural. Los nuevos gasoductos proyectados se señalan en línea punteada roja y hacen interconexión en las zonas indicadas flechas rojas.

Elaboración: Secretaría de Energía, Subsecretaría de Hidrocarburos.

http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/117450/SSH.pdf

En relación al sector gasero, existen ya inversiones en curso enfocadas en facilitar la importación de este recurso desde la frontera norte. La consolidación de las inversiones planteadas en la “Política Pública para la Implementación del Mercado de Gas Natural”4 forman parte de una planeación mayor que impacta en otro tipo de planes económicos, uno de ellos es el de Zonas Económicas Espaciales (ZEE) cuyo objetivo de industrialización pierde considerable atractivo sin la fortaleza del bloque regional comercial. El sector industrial es el principal consumidor de energía eléctrica con un aproximado del 60% de la generación total, y que de acuerdo a la Estrategia Nacional de Energía (ENE), se enfocaría en los siguientes años a través de Gas Natural. La intención de emplear este hidrocarburo deriva de los bajos costos que ha mostrado luego del incremento de su producción por vías no convencionales, principalmente en los Estados Unidos. En otros términos, responde a una planeación de tipo regional.

La creciente importación de Gas Natural tiene relación a su vez con los planes de reindustrialización del país, cuyos bajos costos de producción y generación incrementaron el atractivo a la inversión; pero que en un nivel macro, el principal atractivo de inversión industrial en México no es el bajo costo de la mano de obra, ni del gas natural o generación eléctrica, sino la vecindad con el principal consumidor de energéticos del planeta, con el factor adicional de tener un Tratado de Libre Comercio vigente entre ambas naciones.

Una de las críticas más agresivas del presidente electo, Donald Trump, estuvo centrada en el sector industrial de los Estados Unidos cuyas cadenas productivas se han segmentado transnacionalmente llevando, por ejemplo, las plantas armadoras automotrices a territorio mexicano. ¿Cuál sería atractivo de inversión que quedaría a México si los grandes sectores industriales (léase grandes consumidores energéticos) salen del país? A menor número de industrias los márgenes tan elevados de consumo se reducen considerablemente, y sin estos difícilmente crecerían las inversiones en gasoductos, oleoductos, refinerías, plantas petroquímicas, plantas de generación eléctrica, transmisión, distribución etc. De este modo, en el corto plazo, el riesgo no solo proviene de la posible renegociación del TLCAN por si solo, sino de sus consecuencias en el atractivo de inversión en México. La potencial aplicación de aranceles enfocado en reinsertar las industrias en territorio norteamericano no solo conllevaría el retiro de estas sino de aquellas de otros países que se establecen buscando insertarse en el mercado de los Estados Unidos por la vía del TLCAN.

Ante la posibilidad de renegociación del TLCAN parece en consecuencia inminente el fracaso del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), que vendría a reforzar al primero enfocándose en la incursión hacia mercados asiáticos, claramente con una visión expansiva de los Estados Unidos.

¿Cuál es la vía de la industrialización con el replanteamiento de la política regional energética? La vía estatal fue abandonada tras los enormes costos del gasto público y su eventual ejercicio irresponsable, posterior a ello, no siguió una vía de transición a la inversión privada, sino una de desarrollo regional, que en términos estructurales generó vicios y debilidades que hoy parecen tener potencial de perjudicar la planeación económica del país. Como efecto de las crisis económicas de finales de los ochentas y medidos de los noventa no existió una vía institucional que impulsara el surgimiento de una clase industrial local diversificada y con fortaleza suficiente para insertarse en los mercados internacionales. En cambio, el desarrollo regional ofreció una salida sencilla e inmediata: rápida inversión, importaciones de bajo costo que redujeran el gasto público y un potencial exportador que eventualmente se limitó a la inversión extranjera.

El replanteamiento de la política energética no implica modificar abruptamente los objetivos generales del sector: generar una clase productora local con potencial multinacional, incentivar el desarrollo de cadenas productivas nacionales (establecidas, por ejemplo, en los contratos de desarrollo petrolero en la cláusula de “Contenido Nacional”), mejorar los procesos de competencia en beneficio de los usuarios y maximizar los ingresos del Estado administrados por al Fondo Mexicano del Petróleo para fines de desarrollo.

La dependencia en importaciones de petrolíferos de Estados Unidos no responde a una necesidad geológica de recursos naturales. Si en la actualidad el consumo de refinados, petroquímicos y gas alcanza márgenes elevados no es por la falta de estos recursos sino por una política mal enfocada de permanente reducción de gasto en cadenas de valor sin una adecuada sustitución o dinamismo público-privado.

Las inversiones privadas y el PDN de PEMEX son una alternativa que operada eficientemente pueden impulsar objetivamente, y sin incrementar excesivamente el gasto público, la seguridad energética del país. El PDN, por ejemplo, fija como objetivo en el Plan Estratégico de Gas, alcanzar un aprovechamiento del 98% en solo 3 años. El país es el 6° consumidor de gasolinas, 9° de gas natural y 3° de Gas LP, oportunidad de negocio que crece al 2.5% anual; las refinerías de PEMEX detienen su producción mayormente por desabasto de hidrógeno, lo que representa otra oportunidad de negocio para particulares y que está presupuestada para 2017-2025. Para PEMEX-Perforación, una vez establecida fuera de Exploración y Producción (PEP) como empresa productiva subsidiaria independiente, se abre la posibilidad de obtener ingresos adicionales ofreciendo estos servicios en proyectos que pudieran estar licitados para particulares, nuevamente no se emplean recursos fiscales adicionales y sí se obtienen ingresos extraordinarios. Mismo criterio se puede aplicar para las subsidiarias de Logística, Etileno, y Fertilizantes. Con una política fiscal que permitiera un mayor margen de maniobra en PEMEX, esta podría impulsar negocios en donde particulares salgan de igual modo beneficiados.

América del Norte no es la única región para hacer negocios, ni Estados Unidos es la única potencia industrial, más aún, Canadá no ha perdido vigencia dentro del tratado a pesar de su marginal interacción con el país. México cuenta con un potencial energético mayúsculo que de ninguna manera quedaría impedido tras una posible ruptura regional.

Estados Unidos es el principal importador de petrolero crudo y eso generó una comodidad financiera y fiscal para el país durante las últimas cuatro décadas, sin embargo, esa relación meramente comercial y su ruptura tampoco representa el fin del negocio petrolero ni de las cadenas de valor. Reestructurar la política de comercio exterior en relación en los mercados de la energía puede ser un proceso complicado pero que a la vez invita a la búsqueda de mayores horizontes y mejores perspectivas de negocio. La victoria de Trump, paradójicamente puede representar una oportunidad para México. El sector energía está planteado para incentivar la generación de valor e industria a través de inversión pública (con empresas productivas del Estado e infraestructura pública etc) y la iniciativa privada, tanto nacional como multinacional. Sin la constante presión (a veces limitante) de alinear la política energética local con la regional, diferentes oportunidades adquieren una nueva perspectiva.

Objetivamente a nadie parece beneficiar esta contracción comercial, mucho menos a las empresas transnacionales norteamericanas que han segmentado sus cadenas productivas a través de la frontera.

La primera compañía que fijó su postura frente a una posible reducción comercial México-Estados Unidos provino del sector telecomunicaciones con la estadunidense AT&T, cuya directora de inversiones y negocios para México, Cristina Ruiz, señaló: “estamos orgullosos y emocionados por ser parte de México donde tenemos comprometidas inversiones por 3 mil millones de dólares para los próximos tres años, la política no influye en nuestras operaciones”. Lo que es emblemático es que esa declaración hizo que su más próximo competidor, la española Telefónica, se posicionara también afirmando que seguían firmes en la carrera por el mercado mexicano de las telecomunicaciones. Hace falta considerar si las empresas con intereses transfronterizos están dispuestas a alinearse a políticas que perjudiquen sus intereses en favor de un plan de gobierno más parecido a una estrategia publicitaria.

Bajo esa objetividad no parecen existir razones económicas reales para perjudicar las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos. Sin embargo, con un presidente políticamente inexperto con la mayoría legislativa, y cuyas percepciones de gobierno se apoyan en meros recursos discursivos, no existe certeza alguna.

 

 

1 Petróleos Mexicanos. “Plan de Negocios 2016-2021”. URL: http://www.pemex.com/acerca/plan-de-negocios/Documents/plannegocios-pmx_2016-2021.pdf Presentación Plan de Negocio Pemex. Gobierno de la República URL: https://www.youtube.com/watch?v=gXZ9J21hcNM
2 Asociación Nacional de la Industria Química. Anuario Estadístico. Capítulo 4, Comercio Exterior, p 38. URL: http://www.aniq.org.mx/anuario/2015/index.html
3 El Financiero. “70% de productos petroquímicos consumidos en México son importados: ANIQ” Empresas. URL: http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/productos-petroquimicos-consumidos-en-mexico-70-son-importados-aniq.html
4 Secretaría de Energía. “Política Pública para la implementación del mercado de Gas Natural”. URL: http://www.gob.mx/sener/articulos/presentacion-de-la-politica-publica-para-la-implementacion-del-mercado-de-gas-natural-50394?idiom=es

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Staff Oil & Gas Magazine

Equipo de redacción de Oil & Gas Magazine, nos gusta escribir sobre temas del sector petrolero nacional e internacional.

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