La burocracia limita el crecimiento empresarial en México. La digitalización y la reforma regulatoria son esenciales para reducir tiempos, costos y fomentar la inversión en sectores como el gasolinero.
Durante décadas, la burocracia y la complejidad de los trámites han sido un obstáculo para el desarrollo empresarial en México. La duplicidad de requisitos, los largos tiempos de espera y la falta de digitalización dificultan la actividad económica y desincentivan la inversión. Es imperativo reducir costos, mejorar la eficiencia regulatoria y modernizar la administración pública a través de la tecnología.
El sector gasolinero es un claro ejemplo de este problema. La apertura de una nueva estación puede tardar entre dos y tres años, debido a que los tiempos de respuesta de las autoridades oscilan entre tres y seis meses por cada proceso. En total, un proyecto de este tipo requiere al menos 40 trámites desde su diseño hasta su construcción, lo que en muchas ocasiones desalienta la inversión. Aún más preocupante es la multiplicación de regulaciones, pues para operar una gasolinera es necesario cumplir con aproximadamente 90 gestiones en los tres niveles de gobierno.
Además, las estaciones de servicio deben enviar información estadística diaria a través de portales gubernamentales, un reto en comunidades marginadas donde la conectividad es deficiente. A pesar de estas dificultades, la normativa solo permite el incumplimiento en casos de fuerza mayor o fallas del sistema gubernamental; de lo contrario, los concesionarios pueden enfrentar sanciones económicas, clausuras o incluso la revocación de permisos.
Para optimizar los trámites, es fundamental realizar una revisión exhaustiva que permita compactar y agilizar procesos innecesariamente complicados. La digitalización y la implementación de tecnologías como la inteligencia artificial y el análisis de datos pueden ser clave para mejorar la toma de decisiones y facilitar el acceso de los ciudadanos a los servicios administrativos. Actualmente, muchos procesos requieren cita previa y la presencia física del solicitante, un esquema obsoleto en la era digital.
Veo óptimo los pasos importantes que se han dado en esta dirección, todavía queda mucho por hacer para garantizar trámites gubernamentales ágiles, confiables y transparentes. En este sentido, veo positivo que el Gobierno Federal esté abordando esta problemática con la creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, así como con reformas jurídicas alineadas a esta materia. En particular, la modificación del artículo 25 de la Constitución podría ser un paso clave para fortalecer las capacidades tecnológicas del Estado, digitalizar los servicios y generar mayor certeza para la inversión.
Reducir la burocracia no es solo una necesidad, sino una estrategia para impulsar el desarrollo económico del país.