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USMCA: En el sector energía, ¿ganan las petroleras o perdemos todos?

Por: Rafael Díaz

Después de una semana del acuerdo comercial inicial entre Canadá, EE.UU. y México (TLCAN v2.0 o USMCA), parece que los índices de las bolsas de valores de la región no comparten este optimismo; para muestra el cambio porcentual del viernes 28 septiembre 2018 a viernes 5 octubre 2018:

  • Nasdaq (Nueva York): -3.21%
  • IPC (México): -2.93%
  • S&P (Nueva York): -0.97%
  • S&P/TSX (Toronto): -0.79%
  • Dow Jones (Nueva York): -0.04%

En todo caso siempre habrá sectores que ganen más en un país que en otro, y otros que sientan que pierden porque, a pesar de tantos años de TLCAN, no se han puesto a hacer su tarea, quieren seguir protegidos por el gobierno, y no les interesa ser competitivos. A pesar del poco tiempo de que ha salido la versión no firmada del tratado, ya hay varios análisis en los diferentes sectores, unos más positivos que otros, y algunos que indican que se han perdido ventajas que se tenían, ahora a favor de EEUU. Siendo las reglas de origen uno de esos puntos.

 

Ahora en lo que respecta al sector energía, en la negociación del nuevo acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá la industria petrolera estadunidense deseaba, más que nada –además de conservar el marco trilateral–, un mecanismo conocido como resolución de disputas inversionistas-Estado o ISDS, por sus siglas en inglés, para proteger sus inversiones y ahora celebra que lo logró.

El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá o USMCA, por sus siglas en inglés, incluye cláusulas para mantener vigente el mecanismo, con el ISDS las empresas multinacionales pueden demandar a los gobiernos si éstos imponen nuevas regulaciones o acciones que afectan negativamente sus inversiones, incluyendo por ejemplo nuevas normas ambientales.

El sector empresarial argumentaba que ese mecanismo era necesario para proteger sus inversiones ante cambios de políticas o de gobiernos. Más de 392 millones de dólares de fondos públicos han sido pagadas a empresas con el ISDS del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hasta la fecha. Los críticos señalaban que este mecanismo vulneraba la soberanía de un gobierno local, estatal o federal, mientras ambientalistas y organizaciones de defensa de consumidores lo criticaban por ser un obstáculo a la promoción de medidas ecológicas o sanitarias.

Este mecanismo está en el Capítulo 11 del TLCAN, y diversos intereses –conservadores y liberales– buscaban anularlo por diferentes razones en el nuevo acuerdo, y lo lograron en gran medida, pues el texto final elimina el ISDS dentro de tres años. Pero hay una excepción: por acuerdo entre Estados Unidos y México, el ISDS se mantiene vigente para cuatro sectores en México, incluyendo la industria de hidrocarburos (las otras son telecomunicaciones, transporte e infraestructura).

Las empresas petroleras trasnacionales se congratularon por lograr esta victoria clave para proteger su inversión en el sector petrolero mexicano desde que ese país abrió el sector a la inversión extranjera en 2013. Para ExxonMobil, Chevron, Shell, BP y Total, entre otras, mantener ese mecanismo en el caso de México fue una prioridad. Esa industria cabildeó intensamente en meses recientes para poder retar al gobierno mexicano si cambia las reglas e intenta nacionalizar de nuevo a su sector energético, reportó el Washington Post.

El Instituto Americano Petrolero, asociación nacional que representa los intereses del sector, elogió el acuerdo trilateral cuando fue anunciado a principios de esta semana, instando al Congreso a ratificarlo. Resaltó que entre las medidas positivas relacionadas con el sector de hidrocarburos estaba la elegibilidad al ISDS para las empresas estadunidenses de gas natural y petróleo que invierten en México y el requerimiento de que ese país retenga por lo menos el nivel actual de apertura a la inversión estadunidense en energéticos, como también el hecho de que se logró mantener sin aranceles la exportación de productos petroleros entre los tres países.

“México ha salido de esto con protecciones bastante fuertes para los inversionistas en los sectores de petróleo y gas… y esa es buena noticia para el futuro de la reforma energética… y aún más para esas empresas que ya han invertido en México”, comentó Duncan Wood, director del Instituto sobre México del Centro Wilson en entrevista con el San Diego Union Tribune.

La organización de defensa del consumidor Public Citizen resalta en su análisis del texto del acuerdo, que la inclusión de este mecanismo fue específicamente para proteger los contratos obtenidos por nueve empresas estadunidenses en el sector de hidrocarburos en México, pero se puede ampliar más. Por tanto, propone que se elimine, la realidad es que eso no va a pasar, dados los beneficios tácitos que el nuevo gobierno va a obtener de los pagos por regalías de las empresas ganadoras de las diversas rondas para licitar cuadrantes en aguas profundas, someras y en la base continental. Incluso, la revisión de contratos que anuncian no implica para nada la detención del proyecto, sino que probablemente, de encontrar alguna anomalía se pondría alguna sanción administrativa (dudo realmente que pueda salir algo del calibre de los sobornos y nivel de corrupción que salió del caso Odebrech, pero… uno nunca sabe).

Este mecanismo especializado para México es detallado en el “Anexo Estados Unidos-México (14-E)”, del acuerdo divulgado esta semana por la Oficina de Comercio de Estados Unidos[1].

Para ponerlo más claramente, reflejando las preocupaciones del gobierno entrante de México de que el acuerdo limitaría el control del país sobre sus recursos petroleros, el acuerdo establece que México tiene la propiedad directa, inalienable e imprescriptible de todos sus hidrocarburos en su subsuelo[2].

 

A pesar del lenguaje fuertemente redactado, el capítulo de energía no impide que las compañías petroleras extranjeras produzcan petróleo en México bajo una liberalización de la industria aprobada por el gobierno saliente.

 

El acuerdo preservará un mecanismo de solución de controversias comerciales que Canadá luchó arduamente por mantener para proteger a su industria. Al parecer, no se han realizado cambios sustanciales en el mecanismo de solución de controversias comerciales del Capítulo 19 ni en la solución de diferencias entre estados. Sin embargo, el acuerdo limita la solución de disputas entre inversionistas y estados a los casos de tratamiento preferencial y ciertos sectores dominados por firmas estatales, como energía, telecomunicaciones e infraestructura.

Mantener el capítulo 19 no afectará la aplicación de las leyes antidumping y anti-subvención por parte de Washington, dijo un funcionario estadounidense no identificado por no tener autorización para comentar sobre este asunto.

 

El pensamiento del nuevo gobierno.

El presidente electo de México, reconoció a los mandatarios Enrique Peña Nieto, Donald Trump y Justin Trudeau por su labor para alcanzar un nuevo tratado comercial entre los tres países de Norteamérica.

La reducción a dos párrafos del apartado energético en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es considerada como un éxito por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador[3].

 

Luego de que este domingo 30 de septiembre por la noche, se llegó a un acuerdo en el que Canadá se sumó al tratado comercial con México y Estados Unidos, el futuro mandatario nombró tres puntos que consideró como los más importantes de la revisión del antiguo TLCAN: la soberanía energética, salarios para la industria automotriz y la certidumbre a las inversiones.

 

“Se aceptó nuestra propuesta de reducir al mínimo el capítulo de energéticos. Originalmente era un capítulo muy amplio se hablaba inclusive de una comunidad energética para América del Norte (…) ese capítulo se redujo a dos pequeños párrafos. Podría decirles dos pequeños párrafos históricos porque quedó a salvo la soberanía de nuestro país en materia energética. Los mexicanos vamos a decidir sobre el uso de nuestros recursos naturales y en especial del petróleo y de la industria eléctrica”, dijo en conferencia de prensa desde Guanajuato.

 

De momento todo se ve como miel sobre hojuelas, la realidad es que las empresas mexicanas se tienen que subir al tren de la eficiencia para competir con las extranjeras, en un ambiente, que de momento le sigue dando ventajas a aquellas (ventajas de eficiencia que en muchos casos ya traían). La mayoría de ellas sigue sin capacitar adecuadamente a su personal, tercerizando muchas funciones, lo que incrementa los costos, y queriendo que todo el personal contratado (o sub-contratado), tenga ya todas las capacidades, habilidades y conocimientos para hacer el trabajo, y en pocas veces se busca capacitarlo en tecnologías, y procesos más avanzados. Dicho esto, el tratado dio un poco de más ventaja a las empresas extranjeras de lo que ya traían, resta ver si las alianzas hechas para la explotación de diversos cuadrantes se mantienen y dan los frutos previstos.

 

[1] https://www.jornada.com.mx/2018/10/04/economia/023n1eco

 

[2] https://www.excelsior.com.mx/nacional/usmca-cuales-son-los-nuevos-acuerdos-comerciales-en-norteamerica/1268882

 

[3] https://adnpolitico.com/presidencia/2018/10/01/amlo-ve-exitosa-reduccion-de-capitulo-energetico-en-tratado-con-eu-y-canada

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Staff Oil & Gas Magazine

Equipo de redacción de Oil & Gas Magazine, nos gusta escribir sobre temas del sector petrolero nacional e internacional.

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